jueves, 26 de mayo de 2011

Las campanas

Yo las amo, yi las oigo
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido del cordero.

Como los pájaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo  del alba,
le saludar co sus ecos.

Y en susntas, que van prolongándose
por los llanos y los cerros
hay algo de caldoroso,
de apacible y de halagueño.

Si por siem`pre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y en el cielo!
¡Que silencio en las iglesias!
¡Que extrañeza entre los muertos!

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